Educación

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martes, 1 de abril de 2014

Algo se mueve en la Universidad.




Jueves 27 de marzo, doce y media de la mañana. Varios miles de estudiantes se desgañitan en la calle Atocha de Madrid. “¡El dinero del banquero, para el instituto obrero!”. “¡Lo llaman democracia y no lo es, es una dictadura, eso es...!”. Sobre sus cabezas, en el nubloso cielo de la recién estrenada primavera, el helicóptero de la policía les vigila. El zumbido de sus alas se escucha con fuerza. “¡Menos policía, más educación!”, gritan ellos. Algunos llevan consigo la esterilla que han usado para dormir en el suelo de la facultad, donde se han encerrado esa noche pasada. Como Mayte, de 21 años, que estudia cuarto de Arqueología y viene de pasar la noche en la facultad de Historia de la Universidad Complutense. Dice que eran unos 80. Que ella está esperando con angustia su beca, porque es de Jaén y vivir en Madrid es muy caro. “No puedes trabajar para ayudar en casa, hace unos años sí, pero ahora no encuentro trabajo”, se queja. La manifestación avanza. “¡Obreros estudiantes, unidos adelante!”, corean. La semana pasada ha sido de encierros, barricadas y marchas. Ha habido decenas de detenidos. La policía ha vuelto a los campus, en una imagen que recuerda a épocas pasadas. Los estudiantes, parece, han empezado a despertar de la apatía. Lo gritan las jóvenes gargantas en la calle Atocha: “¡Si no hay solución, habrá revolución!''
Que algo se mueve lo sabe bien el rector de la Complutense, José Carrillo, al que se le han echado encima por pedir a la policía el pasado miércoles que desalojara su vicerrectorado, donde un grupo de jóvenes llevaba una semana encerrado en una protesta por la falta de becas a la que se habían sumado muchos que no eran estudiantes de la propia universidad. Hubo 53 detenidos, de los que solo ocho eran alumnos. El campus de Ciudad Universitaria ofrecía ese miércoles por la mañana una imagen de conflicto. No quedaba una facultad sin pintadas. Ni sin pancartas. “600.000 alumnos sin beca”, decía una que recibía a la salida del metro. El propio edificio del vicerrectorado estaba bien salpicado de grafitis. “Okupa las becas”, se leía.
“Hay un resurgir de la protesta, no solo en la universidad, también en secundaria", afirma Carrillo. “En los últimos dos años, desde que soy rector, hemos tenido muchas más huelgas estudiantiles”. Exactamente 14 huelgas generales en dos años, puntualiza el Sindicato de Estudiantes, el convocante de las protestas de esta semana pasada, junto con el colectivo Tomalafacultad. Un paro cada algo menos de dos meses.

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